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Historias del transporte público de la CDMX: Apodos de choferes

miércoles, 27 de enero de 2021 | Ya te la sabes

En el transporte público, uno de los órganos vitales de la CDMX, al igual que en el barrio, se apoda a quienes son parte. Es más, en esas pequeñas familias de choferes es donde podemos encontrar las mejores historias de esta ciudad.

Los apodos suelen ser los nombres que usamos con los cuates para identificarnos. Generalmente, son ellos quienes nos renombran, basándose en el aspecto físico, intelectual o por alguna historia chusca.

Aquí te compartimos las mejores historias que nos contaron los choferes de esta inmensa urbe y los alrededores. Todos ellos ya llevan Rumbo App en su celular:

El Balú

“Me dicen Balú porque hace muchos años mi padre nos trajo a trabajar aquí a la Ruta 9, desde muy chiquitos. Yo tenía 12 o 13 años, estaba gordito y me parecía al oso Baloo de El Libro de la Selva. Para mí, ese apodo no era una ofensa. Me sentía halagado porque era una película muy famosa”.

El Oso Panda

“El sobrenombre de Oso Panda me lo pusieron desde muy joven. En aquel entonces, estaba más gordo. Pesaba 120 kilos y se me hacían ojeras”.

El Conta

“También me dicen el 1028, eso cuando nos llamamos en clave, pero mi apodo completo es el Conta, ya que ayudó en la administración de la Ruta 83. Además, va con mi personalidad. Me gusta estar con el equipo en todo momento, desde la planeacion, organizacion, ejecucion y coordinacion de todo el proceso que realizamos para prestar el servicio”.

El Inspector

“Bueno, la historia de mi apodo es muy sencilla, hace algunos años había un checador que era muy bromista, y a todos los compañeros los ligaba con alguna caricatura. Bueno, él decía que por mi bigote y porque soy chaparrito me parecía al personaje del inspector, el de la caricatura de la Pantera Rosa; y así se me quedó ese apodo.”

Juanillo, el Chavo Ruco

“Pues me llamo Juan, y aquí en la Ruta empecé a trabajar de chalán desde los 13 años, porque mi padrastro se dedicaba a esto. Llegaba de la escuela y me iba a trabajar. Por eso, todos los choferes me decían Juanillo o Juanito, porque desde chavo me vieron en la Ruta. Hasta la fecha me siguen diciendo así a pesar de que ya estoy grandecito. Como no me considero tan viejo, sólo tengo 39 años, todos los chavos que conozco me dicen “Chavo Ruco”. Yo pienso que es porque me llevo bien con todos y me visto juvenil. Así es que soy Juanillo o Chavo Ruco pa’ la banda”.

El ¿qué paso?

“A mí aquí en la Ruta me dicen “el ¿Qué Pasó?”, esto porque cuando llegué a trabajar aquí, para todo respondía y saludaba con un peculiar tono. "¿Qué pasó?", es lo único que decía todo el tiempo, y pues así me quedó el apodo. Cada vez que preguntan porel ¿Qué Pasó?”, pues respondo yo”.

Medio loco

“Mi apodo es el “Medio Loco”, me lo pusieron porque me gusta un poco la velocidad y soy de estatura media, de ahí el sobrenombre”.

Robin

“Mi apodo es “Robin”, y me dicen así porque de niño me gustaba ayudar a los viejitos”.

Seguramente conoces alguna historia parecida, o la historia de tu apodo es una anécdota digna de ser contada. Nosotros te dejamos un poquito de las historias de las personas que día a día nos ayudan a llegar al lugar que necesitamos. Recuerda que con Rumbo, de que llegas, llegas. 😉

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